Leia Alexandra

¡Mi regalo de Reyes!

¿Qué puedo decir? Todavía soy una niña que pone la caja con yerba debajo de la cama para los camellos. Hago mi lista, visito la casa de abuela y sus camas; dejo mis cajitas y me voy a dormir feliz.

Al igual que el año pasado, pedí muchas cosas. Creo que aunque digamos que NO vamos a pedir, siempre pedimos. Aunque sean cosas intangibles. O al menos yo, hago eso. Y este año no fue la excepción. Así que corrí a mi cama temprano y dormí plácidamente. ¡Nunca antes me había quedado dormida tan rápido! Sigue leyendo

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“Mi primera Navidad” junto a ti

La época navideña es una de las más bonitas que existen. Tan pronto llega el mes de noviembre, bueno después de que celebramos el Día de Acción de Gracias, todo es distinto.

Empieza el frío, la neblina te cubre. Las personas sonríen y con alegría te dicen ¡Feliz Navidad! mientras te dan un beso en el cachete que suena a eso: a alegría. Las casas tienen las luces más coloridas y el olor a pino se te impregna en la piel. ¡Aunque el árbol de Navidad esté a kilómetros de distancia! La música típica resuena y no dejamos que la comida salga del caldero.

¡La Navidad es mi época favorita! Me encanta abrazar a las personas mientras los felicito. He asistido a parrandas, pero he recibido a muchas también. Disfruto las misas de Aguinaldo a las 5:00 de la mañana y es la excusa perfecta para andar siempre con mi güiro y cencerro haciendo alboroto. Desde que tengo uso de razón, he recibido obsequios del niñito Jesús, Santa Claus y Los Tres Reyes Magos. Y aunque tengo 29 años, le pongo a los camellos yerba en cajas de zapatos para que puedan comer. Sigue leyendo

La cita de mi vida

Fue en el mes de febrero del año 2018. Recuerdo que estaba en el estado de Florida y era una tarde soleada. Estaba en la mesa del comedor, con un pantalón mahón lleno de rotos y una camisa de manguillos color rosa. Sin peinar, frente a mi computadora aprovechando el tiempo y enviando uno que otro resume por si acaso caía alguna cosa estando por allá.

Llevaba tiempo esperando la señal. Por mucho tiempo esperaba una sola señal para salir de la rutina o simplemente para volver a sentirme chulisnaquin. Y así, de la nada, mientras pensaba en cuál resume enviar para el puesto de copywriter, llegó lo que estaba esperando.

La señal. La señal, esa que le dio un nuevo giro a mi vida. Vibró el teléfono y vi su nombre. ¡Qué raro!, pensé. Tomé el teléfono, que tenía solo 10% de batería, y ¿por qué no?, acepté. Sigue leyendo