Doblemente enchulá

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¡Cuánto te extraño! Unas veces las ganas son más fuertes; otras, vienen acompañadas de deseos de correr hasta ti y decirte la falta que me haces. Por eso, ayer pasé por un lugar especial, me detuve y te intenté saludar de lejos. 

Sí, I know, ayer no era día de nuestro encuentro, pero sentí la necesidad de hacerlo. Tú sabes que tití hace lo que quiera contigo, aunque para ser honesta, tú haces lo que quieras con tití. 

Total, aquí estoy de nuevo. Tal y como te lo prometí una vez. No importa si te veo el día antes o toda una semana, el 18 de cada mes, será nuestro encuentro, no importa qué. Así que cambia esa cara y échate para acá que tití te va a decir algo muy importante. 

Está bien, podemos sacar el oso del baúl de los juguetes, búscalo. Sí, busca a Pancho, el oso. Pero me tienes que hacer caso. 


Te miro y todavía no puedo creer lo maravilloso que eres. Eres tan fuerte, tan justo, tan bueno. Puedes provocar tantas emociones en un solo rato y a la vez, no provocar nada. Tu habilidad de convertirnos en personas más fuertes a través de tus enseñanzas nunca acaba. 

Te miro y aún no creo como te las ingenias para que cada mes aprenda lo grandiosa que es la vida y lo mucho, amor amor, que sabes. Y es que cada vez que te veo hay algo nuevo que contar. 

Pensaba que sabía de la vida, pensaba que podía dar consejos, que te podría enseñar tantas cosas cada vez que estuvieras a mi lado; pero no es así. Es al revés. Las cosas de la vida que no sabía, los mejores consejos y las cosas desconocidas me las has enseñado tú. ¡No dejas de sorprenderme!

Como por ejemplo, el regalo adelantado de Navidad que le diste a tu mami y que también me diste a mí. ¿Crees que no me había enterado? Desde el primer momento en que lo supe, no he dejado de dar gracias. Es como si supieras que mamá y papá necesitan de una compañía. 

Ok, no me mires así. Lo acepto. También sabes que Scooby necesita con quien jugar en las tardes.

 ¡Y conocerán a Pancho, el oso!

Tus papis te aman con locura y jamás lo dejarán de hacer. Ellos son tan buenos contigo, que quisiste recompensar su amor. Decidiste enviarles una motivación, una nueva forma de amor, un cantito de ti. 

No, no me mires así. No es tu sustituto y lo sabes. Por eso lo enviaste, sabes que NADIE podrá sustituirte, pero sí complementarte para hacer a tus padres un poquito más felices. 

Mi Puchunguito, dentro de unos meses podremos ver la sorpresota que nos enviaste. Un regalo que será el mejor complemento para cada uno de nosotros. Una pizca de felicidad que seguramente tenga tu fuerza, tu capacidad de luchar y tus cachetes. 

Otro ser lleno de luz llega a iluminar mi vida. Un poema y una canción de cuna. Un bastón y el camino. La sensación más bonita: el poder estar doblemente enchulá. 

¡Gracias por eso Jatniel! Gracias, gracias por hacer que siempre Dios nos bendiga. Sé que todos los días le dices a Dios lo mucho que nos amas. 

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