Archivo de la etiqueta: Keishla Julianna

¡Mi regalo de Reyes!

¿Qué puedo decir? Todavía soy una niña que pone la caja con yerba debajo de la cama para los camellos. Hago mi lista, visito la casa de abuela y sus camas; dejo mis cajitas y me voy a dormir feliz.

Al igual que el año pasado, pedí muchas cosas. Creo que aunque digamos que NO vamos a pedir, siempre pedimos. Aunque sean cosas intangibles. O al menos yo, hago eso. Y este año no fue la excepción. Así que corrí a mi cama temprano y dormí plácidamente. ¡Nunca antes me había quedado dormida tan rápido! Sigue leyendo

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“Mi primera Navidad” junto a ti

La época navideña es una de las más bonitas que existen. Tan pronto llega el mes de noviembre, bueno después de que celebramos el Día de Acción de Gracias, todo es distinto.

Empieza el frío, la neblina te cubre. Las personas sonríen y con alegría te dicen ¡Feliz Navidad! mientras te dan un beso en el cachete que suena a eso: a alegría. Las casas tienen las luces más coloridas y el olor a pino se te impregna en la piel. ¡Aunque el árbol de Navidad esté a kilómetros de distancia! La música típica resuena y no dejamos que la comida salga del caldero.

¡La Navidad es mi época favorita! Me encanta abrazar a las personas mientras los felicito. He asistido a parrandas, pero he recibido a muchas también. Disfruto las misas de Aguinaldo a las 5:00 de la mañana y es la excusa perfecta para andar siempre con mi güiro y cencerro haciendo alboroto. Desde que tengo uso de razón, he recibido obsequios del niñito Jesús, Santa Claus y Los Tres Reyes Magos. Y aunque tengo 29 años, le pongo a los camellos yerba en cajas de zapatos para que puedan comer. Sigue leyendo

Jatniel Doel está de fiesta

Es tarde. Nunca me había tardado tanto en hablarte, pero es que he tenido unos días locos y duros. He hecho muchas cosas, pero siento que no he hecho ná. Tal vez por eso estoy alejada, tal vez por eso me siento cansada. Tal vez, solo tal vez por eso estoy escribiendo ahora.

Y es que me hace mucha falta sentirte. Ya no te siento como antes, te tengo abandonado, pero quiero que sepas que nunca olvidado. Tu mami me envía fotos tuyas cada vez que haces una gracia. Cuando estiras las manos, cuando te quedas mirando a Scooby y cuando miras a tu papi fijamente, ella me envía todas esas fotos.

Eres todo un comelón aunque casi no veo cuando lo haces. No sueltas la teta de tu mami y cuando no te canta para dormir empiezas a llorar mucho. Después de la canción de cuna, duermes como un serafín. ¡Te estás portando muy bien con tus padres! Ya no se tienen que despertar tanto a atenderte.

¿Qué puedo decirte? No me he perdido en tu mirada hace tiempo. Quizás por eso estoy tan cansada. Tú me das paz. Me calmas y no he podido navegar en tu tierna mirada. Una mirada que me invita a volar, a olvidarme del mundo, a sanar y descansar para volver a empezar mi día llena de vida.

Hoy, en el día en que cumples un nuevo mes, quiero decirte que te amo más que nunca porque me doy cuenta de lo mucho que cambiaste mi vida. Uno no debe rendirse aunque encuentre mil piedras en el camino. Uno tiene que luchar contra todo pronóstico. Uno tiene que tener sueños, sueños más grandes que los miedos. Todo eso, todo eso y más eres tú. Tú eres la enseñanza que muchos necesitan para darse cuenta que queda mucho más por hacer.

Tú eres por siempre mi eterna enseñanza. No puedo amarte más porque no se han inventado la forma para hacerlo.

 

Del 18 al 18: un mes imaginando

Aquí estoy a un mes de tu partida. No quiero sonar como la más positiva, pero puedo cambiar esa primera oración por un día como hoy estarías cumpliendo un mes de nacido. Así se lee más bonito, al menos para mí.

Te escribí hace un mes unas letras llenas de sentimientos encontrados. Buenos, bonitos, pero encontrados. Si estuviese escribiendo un libro, ese primer escrito sería el agradecimiento o la dedicatoria. Y este, el primer capítulo. Si mi libro fuera a dividirse por capítulos, tendría 12. Un capítulo por mes, un libro que se escribió por todo un año.

Hoy, en el primer capítulo Keishla Julianna está experimentando. Hoy, te estaría aún conociendo. Aunque ya sabría que amas estar engancha’o de la teta de tu mami y que cuando escuchas las llaves de papá sonríes.  Sigue leyendo