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Mel Desirée: el talento emergente que TODOS necesitan conocer

Tan reciente como anoche, la cantautora puertorriqueña Mel Desirée, deleitó al público que se dio cita en 404 Coffee & Beers, en lo que fue su primera presentación en la Isla que la vio nacer. Y es que rodeada de amigos y personas que fueron en búsqueda de buena música, la gurabeña no paró en demostrar de qué está hecha.

Aunque Mel Desirée ha entrevistado a muchos artistas y personalidades famosos e importantes; nos ha deleitado con sus escritos y ha demostrado ser una excelente publicista; su pasión y vocación, por siempre será componer y cantar.

Cursó sus estudios en la Escuela Libre de Música Antonio Paoli, en el pueblo de Caguas, donde aprendió a tocar varios instrumentos y donde empezó a dar pequeños pasos en este maravilloso mundo musical. No fue hasta que creció y perteneció a la Iglesia Bautista de Puerto Rico, que siendo líder juvenil de su congregación y a nivel isla, comienza a demostar su gran talento para la música. Sigue leyendo

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Cuando la víctima es la culpable

En los últimos días el alcalde del pueblo de Guaynabo, Héctor O’Neill, ha estado bajo la mirilla pública. No solo ha acaparado las portadas y titulares de los principales periódicos del país, sino que ha estado en la boca de cada uno de los puertorriqueños. El caballero está siendo acusado por hostigamiento sexual y además, por transar dicha querella por $300,000.

Esta situación ha despertado distintas pasiones a través de las redes sociales. Unos critican la acción del alcalde y le cuestionan el por qué no se atrevió llegar hasta los tribunales; porque, digamos que el que nada debe nada teme. Otros, el que el alcalde supuestamente haya utilizado fondos públicos para hacer la transacción y no llegar hasta los tribunales. Estas personas, al menos, son lo bastante maduras como para pensar un poco de manera más objetiva y no dejarse llevar por el fanatismo que se viste de colores.

Sin embargo, un cuantioso grupo de personas han colocado a la víctima de este lamentable incidente como la culpable de esta penosa situación. Una situación que es bochornosa no solo para ella como mujer (porque es la víctima, no me malinterpreten), sino también para el alcalde y toda su familia. Sí, porque aunque O’Neill se mantenga inmune a las críticas y acusaciones, su familia sigue estando involucrada en todo esto al tener que aguantar el bochorno de lo que presuntamente hizo su esposo, su padre, su abuelo y hasta su tío. ¿Me siguen? O’Neill queda pariente de alguna persona que está sufriendo esto.

Sinceramente viendo cómo la gente se expresa sobre este asunto, me pregunto: ¿realmente somos tan ciegos como para no darnos cuenta de lo que estamos comunicando?  ¿Realmente estamos avanzando en este país? ¿Falta poco para erradicar la violencia de género y darle a la víctima el lugar y la atención que se merece? Sigue leyendo

La vida y sus tropiezos 

En ocasiones uno se tropieza con diferentes cosas. Unas veces, tropezamos y nos cortamos la piel; otras, nos damos un cantazo, pero con una sacudida podemos seguir caminando, pero otras…
Otras nos tropezamos sin querer, sin buscarlo, sin mirar. Nos tropezamos con esa prisa de seguir nuestro camino, pero no podemos. ¡Y esas son las mejores! Las mejores porque aunque uno no quiso nunca encontrase con nada en su camino, es inevitable ahora, andar sin eso que la vida te puso en el medio. 
Tropezamos con dinero. Tropezamos con algún papel que nos quiere decir algo. Tropezamos con una persona que nos brinda sus buenas tardes y hasta tropezamos con nosotros mismos. 
Y sí, he tropezado muchas veces. A veces me he escocotado y otras me he levantado como toda una campeona. También he caído, he mudado la piel a causa del dolor, he llorado y he intercambiado unos dulces buenos días en muchos de esos tropiezos. 
Pero si tuviera que escoger el tropiezo que más me enseñó sería el que tuve contigo. Ese tropiezo que por mi torpeza me hizo alejarme y dejarte el camino libre para que avanzaras en la vida. Ese tropiezo que me quise quitar, pero que nunca se fue. El tropiezo que me hizo entender que se puede caminar cometiendo errores. El tropiezo más lindo, ese que me hizo entender que es imposible no volver a caerse, pero que para mi tranquilidad me iba a caer tropezando solo con él. 
Porque muchas veces la peor caída se puede convertir en la más bonita. 

Imploro tu presencia en las noches.

No quiero molestarte, pero últimamente te he deseado. Y en este instante te deseo con fuerzas.

No tienes idea de las veces que te imagino junto a mí en las noches, sólos tú y yo. Tú, tocando cada parte de mi ser. No te imaginas cómo susurro tu nombre, cómo mis manos recorren mi cuerpo y cómo mi boca te habla. Sigue leyendo