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El racismo de la Boda Real lo creaste tú

Amiga siéntate. La tan esperada Boda Real ya pasó y tenemos que conversar un poco. He notado que no estás de acuerdo con que la actriz Meghan Markle se convirtiera hoy en la esposa del tan querido príncipe Harry. Sí, el colora’o que tanto te gusta.

Para ser honesta, estoy consciente que tu problema no es que sea actriz o divorciada. No, eso es lo de menos. Sé que crees en las segundas oportunidades y crees, que ella, aunque sea divorciada puede rehacer su vida. Ese no es tu problema. El problema tuyo y de el 95% de las mujeres que son como tú, es que Meghan Merkle sea NEGRA o de familia negra.

Vamos, acércate. Somos amigas, no voy a gritarte, aunque debería, porque no entiendo, como a estas alturas del juego, piensas que una mujer negra no puede ser parte de la familia real. ¿Es en serio? Lo dices tú, una mujer que no es blanca y que en la vida ha vivido al menos una situación basada en racismo y agresiones. O me vas a decir que las críticas que has recibido no cuentan como agresiones.

No logro entender cómo te sientas cómoda frente al televisor y a la computadora a tirar odio a través de las redes sociales. No logro comprender cómo piensas que Meghan nunca podrá ser reina por ser Negra. Es que te miro y no puedo asimilar cómo te burlas de la madre de ella, solo porque no fue con pelo lacio. ¿Acaso el pelo lacio te da más belleza? Al parecer sí, pero no te da más inteligencia.

Vamos a ser honestas. El príncipe Harry, es el sexto en la línea de sucesión al trono británico. Es decir, él puede hacer lo que quiera cuando quiera, porque sencillamente no será Rey. Por lo tanto, no tiene que seguir exactamente los mismos protocolos de su hermano, tampoco tiene que cumplir unas reglas. Claro, como príncipe tiene que seguir un camino, pero lo bueno es que ese camino tiene distintas vertientes y no una sola.

Aunque es una situación distinta a la de su hermano, no deja de ser bonita y formal dentro de la familia real. Harry trajo a la casa a una mujer divorciada, de piel obscura y actriz. Y aunque no fue vista por buenos ojos, al comienzo, la familia la aceptó. Así que el racismo del que tú y tus amigas hablan, lo viven ustedes, no ellos.

También parece que se te olvida, querida amiga, que el príncipe William tampoco buscó una mujer de la realeza. ¿No te acuerdas de la familia de ella? Sí, pero como no era negra no criticaste, al contrario, gritaste a los cuatro vientos qué viva el amor.

¿Recuerdas a Leticia? Aunque no pertenece a esa familia, ella era también divorciada y periodista. Me acuerdo cuando vimos la boda juntas, pero tampoco criticaste eso. Te recuerdo aplaudiendo la valentía del principe Felipe.

Es irónico como te importan esas cosas superficiales, pero el que hayan gastado 45 millones no. Te importa que ella sea negra y que se le vieran sus pecas el día de su boda, pero no aplaudes que decidieran que los regalos que iban a recibir, se convirtieran en donaciones a entidades benéficas. Eres tan superficial que te importó el pelo rizo de su mamá, pero no te diste cuenta que estaba vistiendo de Oscar de la Renta y, aceptémoslo, se veía muy elegante.

Es más, la esposa de William, usó un traje repetido para la boda de su cuñado. O sea, la Duquesa de Cambridge, esa que vive en un palacio, usó el mismo vestido que había utilizado antes. ¡Y tú que no repites ropa! Creo que hay algo mal en ti y en todos los que piensan como tú.

Meghan, al igual que su ahora cuñada, es una mujer inteligente, talentosa y caritativa. Los hijos de Diana han sabido romper estereotipos y lo han hecho de maneras extraordinarias. Los hermanos y las cuñadas, antes y después de casados, han donado de su tiempo a distintas entidades benéficas, han sido embajadores, han participado en ponencias, han estado en servicio militar y siempre han vivido como si fueran uno más.

Creo que esta boda nos debe dar una lección a ambas. Fue una boda llena de amor y expectativas, pero también fue una boda que nos enseña que hay distintos tipos de amor y que la inclusión es importante para el desarrollo de toda una nación. Mientras ellos nos dan muestra de lo que es la tolerancia, el respeto y la unión aunque seamos diferentes, nosotras acá, nos dejamos seguir intoxicando de comentarios absurdos que solo hacen más grandes las microagresiones que hasta en el lenguaje popular y diario están presentes.

No, no somos feas por ser negras. Tampoco nuestro pelo rizo lo es. No, no es malo ir a una actividad o entrevista de trabajo con afro. Tampoco enseñar nuestro color de piel. Ya hemos vivido mucho a través de los años cuando miramos anuncios racistas. Y cuando sentimos el odio a través de unas palabras que pueden parecer formales. No somos malas por no ser como las demás.

Tenemos nuestra propia belleza y no necesitamos taparla con maquillaje como mismo querían que Meghan se cubriera sus pecas. Tenemos que seguir mostrándonos tal cual, mujeres con color de piel lindo, con pelo lleno de historia, con nuestro sabor peculiar.

¡Qué la historia de los recién casados nos sirva de inspiración para poder cambiar poco a poco la sociedad en que vivimos! Una sociedad llena de odio, racismo y sexismo.

¡Salud por los esposos!

Las cosas como son

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