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¡Ya estás grande y yo no te veo así!

Pronto cumplirás 2 años y parece que fue ayer el día en que naciste. Es que te veo tan pequeño, tan tierno, tan frágil que me imagino que tienes solo días de nacido. ¡Me has enseñado tanto! Siempre te lo digo, pero aun así, sigues siendo mi granito de arena.

Siempre que te veo, te tomo en mis brazos. Siempre que estamos juntos, lo estás en mi pecho. Siempre que regamos tu cuarto, te acuestas encima de mí. Nunca aparte, nunca solo, nunca sin tenerme lejos.

¡Por eso no me había dado cuenta de lo grande que estás! ¡Ya caminas, hablas, cantas y yo pensando en qué nunca vas a crecer! ¿Será que tengo miedo que ya no quieras encontrarte con tití? Debe ser, tal vez pienso que según crezcas y te gusten otras cosas, ya no me vas a querer.

Jum, eso me pone a pensar en muchas cosas. Y también en que debo contarte todo lo que me ha pasado por si no quieres saber de mí pronto.

Tu abuela Elsie cumplió años. O sea, sé que estuviste en la fiesta, pero te lo digo porque fue algo especial. Tu abuelita cumplió 50 años y tu mamita, tus tíos y bisabuelos le hicieron una fiesta sorpresa. ¿La disfrutaste tanto como ella? Sé que sí y que le diste un buen regalo.

Seguimos en algunos lugares, en casi todos para ser exactos, sin luz y sin agua. Todavía sentimos los estragos del huracán, que si bien nos destruyó, también nos unió un poco más.

Sigo soltera; y metiendo las patas como siempre. Pensando mal, llegando a conclusiones que no son, confundiendo las cosas y escribiendo historias que al final no son nada. ¡Más tiempo para ti!

Es nuestro primer encuentro de año nuevo, así que te tengo que hablar sobre mis resoluciones. No me mires así, te prometo comer más saludable. Realmente no hice este año resoluciones grandes ni imposibles. Simplemente dije que iba a ser yo, sin importar qué. O sea, no es rebeldía, es desnudez.

Dije que iba a dejar poco a poco la inseguridad, que iba a realizar las cosas que apasionan sin importar si me entendían o no, que iba a decirle que sí a todo lo que me de exposición, que no iba a dejar de escribir y que iba a ser feliz.

¡Por eso estoy metida en varias cosas! Por eso, no he dejado pasar una oportunidad desde que comenzó este año. Por eso, he intentado vivir un día a la vez haciendo lo que me llena…

Y… ¡terminé la maestría! O sea, la terminé. Ya no más trabajos, ni lágrimas ni malos humores. Pero también, ya no estaré con mis hermosos compañeros de clases. O sea, sí estoy feliz. Tu tití terminó la deseada maestría y está más contentísima. Tanto que te comería a besos.

Realmente me siento feliz y realizada. Es una meta que quería lograr y poco a poco lo hice. Así que estoy, en la cima de una montaña. En la cima que escalé junto a ti; porque esto lo hicimos juntos.

Otra cosa, fui a visitarte la semana pasada, te leí un fragmento de El Principito y me fui. Me imagino que estabas jugando, porque no era día de nuestro encuentro.

¡Te amo! Te amo y estoy feliz porque ya mismo habrá fiesta en tu honor. Y al igual que el año pasado, iré a verte y te entregaré una sorpresa. ¡La misma que quise entregarte el año pasado y no pude! Pero este año me propuse hacer lo que quiero y sí lo haré.

Jatniel Doel

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