A Enrique Iglesias y a Pitbull, yo se la doy.

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Por fin llegó el momento de poder contarles mi experiencia en el concierto de papi Enrique Iglesias y papito Pitbull en el Coliseo de Puerto Rico. Sí, los que me leen en esta página son personas con las que me siendo en confianza, así que podemos hablar sin tapujos.

Para empezar fue al primero de dos conciertos. Fue la noche del viernes y me lo disfruté hasta el sábado. El espectáculo artístico empezó a las 9:30 de la noche aproximadamente. Con un juego de luces y con la famosa frase de su más reciente producción, “Keishla Julianna eres mía”, se presentó en tarima un rico y casi casi canoso español a cantar y a brincar por toda la tarima, la que por cierto, era extremadamente gigante hacia los lados y hacia delante, ya que era una pasarela.

Aún están pensando en la frase. ¡Qué ingenuos son! Por supuesto que no decía eso, pero era mucho más rico imaginarse que sí y sobre todo era más “cool” ponerlos a pensar. Por si les sigue interesando, la frase con la que empezó el concierto fue con la de su más reciente producción: “Sex and Love” que en español quiere decir: “Keishla Julianna te deseo”.

"Yo soy de Julianna", dijo un feliz ‪EnriqueIglesias‬ alzando la mano y sonriendo.
“Yo soy de Julianna”, dijo un feliz ‪EnriqueIglesias‬ alzando la mano y sonriendo.

Ya en serio, a Enrique Iglesias le tocó la primera parte del concierto. Ujum, no cantaban juntos. El concierto tuvo dos partes, digamos que fueron dos conciertos en uno. Pero sigamos hablando sobre esta primera parte mis queridos niños.

Aunque luego de cantar, sólo dijo: “¿Qué pasa Puerto Rico?”, fue suficiente para que mantenimiento tuviera que secar varias veces el piso. Con un espectacular juego de luces y unas gráficas “a otro nivel”, el español continuó su espectáculo junto a invitados especiales como lo fueron Wisin, con quien cantó “No me digas” y Gente de Zona con los cuales interpretó su más reciente éxito “Bailando”.

Tengo que decirles que en el espectáculo habían dos tarimas. La grande y la pequeña. La grande como la “mía” y la pequeña, no sé tal vez como la de su novia fea. Uno de los mejores momentos fue cuando Enrique caminó entre el público que se encontraba en arena y llegó hasta la segunda tarima. Momento en el cual quedó frente a mí y por consiguiente tuvo problemas de concentración. En fin, subió a un fanático a cantar con él y entre tragos de tequila, bailaron como dos trompos haciendo que las mujeres volvieran a enloquecerse. Menos yo, yo lo tengo seguro.

Para hacerles el cuento largo corto, luego de eso volvió a la tarima principal donde bailó y cantó hasta que terminó su presentación la cual duro un “chin” más de una hora. Aunque quedé complacida, quería verlo, tal vez hablando un poco más con el público, luego me acordé que si hablaba, las perras que estaban ahí me lo iban a quitar y se me pasó.

Luego de su presentación, le tocó el turno a “Mr. Worldwide”, Pitbull. Para mí, esperar 45 minutos entre la presentación de Enrique y la de Pitbull fue algo que estuvo de más, pero como sabía que me iba a mojar, esperé. ¡No mentiras! Tenía que esperar, porque estaba trabajando y mi trabajo era cubrir todo el evento. Así que con mi santa calma esperé.

Vestido de negro y con gafas obscuras, apareció papito Pitbull cantando sus mejores éxitos, que si hablamos claro, son los éxitos de los artistas con quien canta él. Pero bueno, eso no me importa, lo que me importa es que se ve rico vestido de esa forma.

Claro, soy justa. El grupo de bailarinas hizo que su presentación fuera una llamativa, pues sólo él nos tiene acostumbrados a esas lindas, dulces, de cuerpo cabrón, ricas mujeres. Y si le añadimos las luces, las gráficas y las pantallas, su presentación fue igual de colorida que la de papi Enriquito.

¿Qué más puedo decirles si me desvié por completo del tema principal de la reseña y terminé hablando de lo rico que se veía este Adonis? Bueno que su cabeza calva era única. Brillaba como brea al medio día y se notaba desde un avión. ¿Cómo no querer morir en sus brazos?

Wow, déjame controlarme. Pitbull sólo quería toparme contigo esa noche y decirte con mis bémbes colora’os “Dale”, pero no te conseguí. En fin, a Enrique Iglesias y a Pitbull, yo se la doy. Sí, la oportunidad de que me vuelvan a cantar tal y como lo hicieron el pasado viernes. ¡Se lucieron!

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