COYOTE VS. ACME: EL COYOTE POR FIN SE CANSÓ DE QUE LO ESTAFARAN

Hay películas que uno va a ver porque quiere. Y hay películas que uno va a ver porque, después de tantos años, uno le debe una visita a la infancia.

El domingo me senté en una sala de cine para ver Coyote vs. Acme y salí con la confirmación de algo que ya sospechaba:

uno nunca deja completamente de ser el niño que se reía viendo al Coyote explotar, caer por un precipicio y cinco segundos después aparecer caminando como si nada hubiera pasado.

La diferencia es que ahora uno tiene que pagar la entrada. Y probablemente necesitamos una buena póliza de seguro.

Porque sí: me reí muchísimo. Pero antes de hablar de la película, quiero hacer algo diferente. Tenemos que hablar de la película que casi no vimos.

Y ahí es donde esta historia se pone más absurda que cualquier invento de ACME.

A ver como puedo dividir esto de manera que lo disfrutemos ambos, porque me gusta el chisme y hablar sobre las cosas que ocurren en Hollywood.

EL COYOTE NO FUE EL ÚNICO QUE TUVO QUE PERSEGUIR SU SUEÑO

Coyote vs. Acme costó aproximadamente $70 millones y fue filmada en 2022. ¡Hace 4 años!

La película quedó terminada, tuvo buenas pruebas de audiencia y como quiera Warner Bros. decidió archivarla en 2023 como parte de una estrategia financiera relacionada con una deducción contributiva.

Sí. Hasta Hollywood le huye a las planillas.

La guardaron. Una película terminada. Con actores. Animación. Efectos especiales. Un montón de gente trabajando durante años.

Setenta millones de dólares.

Y la solución fue, básicamente: “Pues… guárdenla.”

Yo no sé ustedes, pero si yo gasto $70 millones en algo y después decido guardarlo en una gaveta, espero por lo menos que la gaveta sea de oro.

Porque aparentemente en Hollywood también existe el equivalente corporativo de meter el dibujo en una gaveta y olvidarse de él.

La decisión provocó una reacción enorme entre fanáticos y personas de la industria. Después de meses de presión para que la película pudiera estrenarse, Warner Bros. terminó vendiendo los derechos a Ketchup Entertainment por $50 millones.

Y así, después de casi convertirse en un archivo digital de lujo, el Coyote finalmente llegó al cine.

Lo más hermoso, y lo más que me encanta, de todo es la ironía: una película sobre un personaje que demanda a una corporación por utilizar productos ACME que siempre terminan destruyéndolo… tuvo que sobrevivir a su propia corporación. ¡Una locura!

El Coyote no podía escribir esto mejor. Bueno, ya le metimos al chisme un chispito. Ahora a lo que venimos…. Fanfarria, por favor.

Y AHORA SÍ: LA PELÍCULA

La premisa es tan sencilla como genial.

Wile E. Coyote, después de décadas de ser víctima de sus propios productos ACME como los cohetes, explosivos, trampas, patines, dinamita y todo lo que usted pueda imaginar que tenga posibilidades razonables de explotar, decide que ya estuvo bueno. Se cansó.

Esta vez no va detrás del Correcaminos. Va detrás de ACME. Y contrata a Kevin Avery, interpretado por Will Forte, un abogado especializado en accidentes causados por caricaturas.

Porque aparentemente en Albuquerque existe un nicho laboral que yo desconocía: abogado de lesiones personales para personajes de Looney Tunes.

Y honestamente, después de ver el historial médico del Coyote, me parece una carrera bastante estable.

Kevin termina enfrentándose a ACME y a su abogado corporativo, Buddy Crane, interpretado por John Cena.

Y aquí es donde la película empieza a jugar con algo que me gustó mucho: debajo de todo el caos, las explosiones y las persecuciones, hay una historia bastante clásica de un pequeño contra un gigante. Nada lejos de nuestra realidad.

El problema es que este pequeño tiene cuatro patas, no habla y lleva décadas intentando comerse al mismo pájaro.

Una tarea complicada para todos los involucrados, que por cierto, para los humanos Will Forte, John Cena y Lana Condor, tenían el trabajo más difícil.

Will Forte funciona muy bien como Kevin.

Y creo que era importante que el personaje humano no intentara robarle protagonismo al Coyote. Forte funciona como ese puente entre nuestro mundo y el mundo absurdo de los Looney Tunes. Es el tipo que tiene que reaccionar con cara de “esto no puede estar pasando” mientras nosotros estamos viendo algo que, en nuestra infancia, era perfectamente normal.

Lana Condor, como Paige, también funciona como ese enlace con la historia y ayuda a que el conflicto avance sin convertir la película en una simple sucesión de chistes.

Y John Cena…Bueno, imagínate a John Cena haciendo de abogado corporativo.

Después de verlo en tantas películas, uno ya sabe que cuando aparece John Cena hay posibilidades de que en algún momento alguien termine recibiendo una bofetada, una explosión o un discurso.

Aquí consigue ser un antagonista divertido y carismático sin convertirse en una caricatura más.

Aunque, siendo justos, está rodeado de caricaturas. Así que tampoco tenía que esforzarse demasiado.

Dicho todo esto, y para terminar porque ya deben estar aburridos y seguramente han brincado oraciones, la estrella sin lugar a dudas lo es el Coyote.

La película entiende algo que es muy importante: no necesita reinventar completamente a Wile E. Coyote para hacerlo funcionar.

Lo conocemos. Sabemos que es inteligente. Sabemos que es persistente. Sabemos que tiene una capacidad casi sobrenatural para sobrevivir a sus propias decisiones. Y sabemos que si ve una caja que dice ACME, probablemente va a comprarla.

Porque aparentemente después de 25 intentos fallidos todavía piensa: “Esta vez sí”.

La película simplemente toma todo eso y se pregunta: ¿Qué pasaría si este animal finalmente tuviera suficiente evidencia para llevarlos a juicio?

Y de ahí sale el corazón de la historia. No es solamente una demanda.

Es el Coyote diciendo: “Señores, llevo décadas intentando capturar un pájaro y ustedes me han vendido absolutamente todo lo necesario para morir en el intento.”

Y honestamente…yo tendría el expediente listo.

Como ven, la película nos agarra de la nostalgia y sabe jugar con eso. Los que crecimos con los Looney Tunes vamos a reconocer personajes, situaciones, sonidos, gestos y ese tipo de humor físico que no necesita explicarte demasiado.

Y aparecen varios personajes clásicos, que cuando los veas te vas a reír y también harás cucharita de la emoción.

Pero lo mejor es que la película no solo muestra los personajes y ya. Los utiliza dentro de la historia y eso hace una diferencia enorme.

Porque una cosa es explotar la nostalgia. Y otra muy distinta es entenderla. Coyote vs. Acme entiende que quienes crecimos con estos personajes ya no tenemos ocho años.

Ahora tenemos problemas de adultos. Hipotecas. Facturas. Dolores de espalda. Y una preocupante facilidad para identificarnos con un personaje que lleva toda la vida tomando malas decisiones. Sí, todos en algún momento fuimos el Coyote.

Aunque, pensándolo bien, quizás por eso conectamos tanto.

Así que mis queridos lectores, les tengo que decir que película tiene momentos en los que la historia se siente un poquito más larga de lo necesario. La mezcla entre comedia absurda, película familiar, drama legal y sátira corporativa puede sentirse irregular en algunos momentos.

Pero al final, no importa tanto porque la película consigue que yo vuelva a sentir esa alegría sencilla de sentarme frente a una pantalla y esperar a ver qué desastre le va a ocurrir al Coyote…

Coyote vs. Acme no pretende ser la película que va a cambiar la historia del cine.

Y gracias a Dios. Porque tampoco necesitábamos eso.

Necesitábamos una película que nos recordara por qué nos gustaban estos personajes. Una película que nos hiciera reír. Que nos devolviera por un rato a esa época en la que una caída desde un precipicio no era una tragedia, sino el comienzo del próximo chiste.

Mi puntuación: 4 de 5 explosivos 🧨 🧨🧨🧨 ACME.

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