Detente

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Nada me sorprende. Soy una mujer sincera que cuando no le gusta algo, se siente en la libertad de decirlo y que cuando tiene que llamarle la atención a una persona, aunque no la conozca, por estar haciendo algo “malo” también lo hace. En este caso, estamos hablando del bullying. No hay cosa que me hierva la sangre tanto como el acoso físico o psicológico de una persona hacia otra, sin importar si son niños, adultos o los “viejitos” que tanto cariño les tengo.

A través de mi largo y, a veces, cansado caminar he visto distintas clases de acoso. El acoso familiar, el acoso escolar, que se vive en las escuelas o centros de enseñanzas y el acoso en el trabajo son varias de muchas formas en el que se puede hacer sentir mal a una persona.

Mucho se ha hablado sobre este problema, que ya se convirtió en un mal social, pero considero que se habla de una manera formal y bonita, claro está, para poder llevar un mensaje que pueda ser transmitido en las distintas plataformas existentes. Si se hace sencillo, no gusta. Si se hace muy gráfico, lo vetan.

El bullying no es cosa de juego. Realmente existen personas que prefieren morir a consecuencia de esto. La mayoría de las víctimas no cuentan con la madurez necesaria para poder enfrentar esa situación y los acosadores tampoco la tienen para parar esta enfermiza y asquerosa costumbre. Así que como comunicadora, te hablaré “a calzón quita’o” (con franqueza, para los que no entiendan esta frase puertorriqueña) sobre este asunto.

La mujer “escoba” como tú le dices (porque está demasiado flaca) que está frente a ti en el doctor, padece de depresión. Su hija, su única hija, murió hace un año y nunca pudo superar su pérdida. Está tratando de superarse, pero en realidad no le dan ganas de comer; sí de llorar. Detente antes de relajar.

Esa mujer a la que relajas está sufriendo la muerte de su hija. Detente.
Esa mujer a la que relajas está sufriendo la muerte de su hija. Detente.

Ese chico de espejuelos grandes y que, según tú es medio tonto, es muy inteligente. Se sentó a tu lado porque no había otra silla y no podía seguir perdiendo tiempo en el salón. No se sentó a tu lado porque le gustas. Trátalo con cariño, será tu compañero en los proyectos de grupo y quién sabe, cuando seas una persona profesional y tengas empleo, tu primera reunión será con él, el famoso CEO de la empresa donde trabajas. No hables de él con tus amigas, se da cuenta y se siente mal. Además, te sacará de apuros. Detente antes de molestar.

¿Ya viste cómo es tu mejor amiga? Entonces si es una chica gordita y que para los ojos de otros no es linda, ¿por qué te burlas de otras chicas delante de ella? Ella se ríe y te dice que eres un exagerado, pero en el fondo se siente mal, porque estás burlándote de una chica que es como ella. Si tu mejor amiga, dicho por ti, es la mejor del mundo, dale la oportunidad a las otras chicas gorditas que pueden ser igual de buenas que ella. Detente antes de perseguir.

No creo que Dios castigue, pero sí en que la vida te devuelve lo que haces. ¿Te acuerdas cuándo le decías a tu prima “Lechona de campo” y te burlabas porque era feíta? Tienes unos hijos hermosos, pero lamentablemente tienes a una hermana batallando contra el cáncer y los medicamentos la hinchan. ¿Te gustaría que sus compañeros del trabajo la molesten y le digan lechona sin saber que está cargando una enfermedad que puede ser terminal? Me lo imaginé. Detente antes de hostigar.

El acoso laboral no es cosa de juego; por ejemplo en México, en las empresas también es un fenómeno latente. 51% de los profesionistas mexicanos ha sufrido algún tipo de bullying laboral, de acuerdo con una encuesta de OCCMundial realizada a más de 2,000 participantes.
El acoso laboral no es cosa de juego; por ejemplo en México, en las empresas también es un fenómeno latente. 51% de los profesionistas mexicanos ha sufrido algún tipo de bullying laboral, de acuerdo con una encuesta de OCCMundial realizada a más de 2,000 participantes.

No te burles del chico que no sabe hablar, tiene problemas de aprendizaje, pero en matemáticas es un genio. Tampoco le enseñes a tu hijo a gritarle y molestar a sus compañeros del salón por ser correctos y no querer hacer una maldad. En el futuro, esos niños rectos serán un ejemplo para la sociedad. Un ser humano no es gorila, ni hipopótamo, ni truck de carne, ni vaca. Un ser humano es eso, un humano. Detente antes de insultar.

No molestes al anciano que no viste bien. Ni te rías de la viejita que habla sola. No acabes con los últimos años de vida que le quedan. Un anciano fue en sus años de juventud un atleta y un grandioso papá. Dale paso en la calle, no les tomes por tontos. No le digas Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amón. Perdón, no eres culto. Quise decir que cuando veas a un anciano no le digas Tutankamón, como decimos en buen español. No te burles de sus arrugas y su piel. No sé tú, pero a mí me molestaría mucho saber que a mis padres cuando viejos los insultan y humillan. Detente antes de atormentar.

"En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero en los ojos de un anciano vemos la luz". P. Juan Jáuregui Castel
“En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero en los ojos de un anciano vemos la luz”. P. Juan Jáuregui Castel

Los primeros años de la vida de tu hija los pasaste de doctor en doctor, nadie sabía el porqué tu hija era así. Ya todo eso pasó, el dolor se fue y resultó ser una falsa alarma. ¡Qué bueno! Solamente recuerda cómo te burlabas de tus primos pequeños porque, según tu visión de mujer madura, eran “graciositos” o muy pesados. Espero que cuando tu hija esté en elemental no se tope con personas que tengan esa visión que tú tenías años atrás porque créeme que llorarás mucho al ver a tu hija triste. Detente antes de señalar.

La “fea” tiene un excelente don de palabra. El “chaparro” o el enano como le dices al que no tiene mucha estatura será un excelente economista. Al “fenómeno” (porque así le dices) que le falta un brazo, será un prodigio en la música y tú irás a verlo muchas veces. El chico rubio de ojos claros que rechazaste porque era muy gordo, rebajará y además de tener una cadena de restaurantes, estará con la chica fea que siempre molestabas en la universidad. El lindo, por presumido tuvo un accidente y se desfiguró un poco la cara; ya no lo encuentras tan bonito como antes. El flaco engordó, la “dientúa” se arregló los dientes y el que se cayó por las escaleras se paró y siguió adelante sin afectarle tus burlas. Detente antes de criticar.

Cuando acorralamos a una persona y la hacemos sentir miserable, solo estamos dejando salir el coraje y la inconformidad que sentimos con nosotros mismos. Realmente estamos hostigando a la persona que no se siente conforme consigo mismo y esa persona no es otra que NOSOTROS. Busca el vacío que debes llenar.

El importunar a una persona se ha vuelto moda en estos días. ¿Por qué no hacer moda el pensar antes de hablar? Piensa por un momento: ¿Podrías aguantar burlas todos los días de las personas que creías eran tus amigos? ¿Tendrías la fuerza de sonreír frente a las personas, pero desbordarte en llanto al caer la noche en la soledad de tu habitación? ¿Te sentirías bien al escuchar a tus primos favoritos insultarte porque eres más pequeño y gordito? ¿Aguantarías el saber que el chico que te gusta no te quiere por fea? ¿Podrías ser valiente y pelear con la inseguridad que te arropa porque llevas desde pequeño escuchando cosas horribles sobre ti?

Peor aún, si te faltara un brazo, ¿podrás estar como si nada pasara? Si fueses una mujer hermosa y tuvieras un accidente, ¿serías feliz? La respuesta a estas dos preguntas es la misma: NO. No podrías estar normal, sabiendo que allá fuera hay personas que te mirarán raro por no tener un brazo. Tampoco serías una mujer feliz porque sabes que cuando las personas te vean en la calle no se pondrán a pensar en lo qué te pasó, sino que ellos solamente te insultarán como solo ellos saben hacerlo. Si tú mismo sabes las respuestas, no lo hagas. Piensa en tus primos, en los hijos de tu amigo e incluso en los que algún día podrás tener. Estoy segura que te desgarraría el alma ver a una persona que amas sufrir porque es víctima del acoso. Piensa en ti. Hoy estás bien, mañana no. Y no necesariamente te tiene que ocurrir una desgracia. El tiempo pasa, nos hacemos viejos y por consiguiente, más torpes. Te pasará a ti, llegarás a ser un anciano y te sentirás tan herido cuando empiecen a molestarte, que no tendrás manera de ser feliz nuevamente. Los viejitos sufren mucho, no lo olvides.

Cuando abacoramos a la gente estamos creando un mundo de hostilidad, dándole la bienvenida a una serie de acciones que más que apoyar y alentar, joroban el existir de esa persona que tal vez no es lo suficientemente fuerte para vivir en un mundo así.

Nadie tiene el derecho a decirte lo contrario. Eres una persona hermosa y no hay duda de ello.
Nadie tiene el derecho a decirte lo contrario. Eres una persona hermosa y no hay duda de ello.

Una persona flaca, un hombre con impedimentos, un niño ciego, una chica fea, un anciano lento, una mujer jorobada, un atleta impedido, una bebé con “pelo malo”, un negro bembón (cuando lo decimos con mala intención), una compañera de trabajo obesa, un ser humano que se viste mal, son personas que viven en tu mente y que en realidad existen porque tú los has creado. No sigas dándole el primer lugar a los estereotipos que tanto daño nos hacen y que crean personas cada vez más vulnerables. No ataques, no ridiculices, no maltrates, no intimides, no humilles, no atormentes, no oprimas. Simplemente DETENTE.

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