Conozco tu experiencia profesional. Sé cómo te desvives por ayudar. Conozco cómo te preparas para ser el mejor. Reconozco tus destrezas de planificación, sé cómo respondes a emergencias, y lo más importante, estoy muy consciente del ser humano que eres. ¡Cómo tú no hay dos!

Porque sé la clase de persona que eres me duelen las injusticias que han hecho contigo a través de estos largos años. Injusticias que para alguien tan bondadoso y experimentado como tú, resultan humillantes.

No soy la única que sabe “la que hay”. Dejaste de ser ese rescatista lleno de experiencias para convertiste en ese que se sienta en “la parte de atrás”. Eres ese que desde las gradas ves los errores, pero estás de manos atadas. Eres el mejor que puede dirigir el Negociado para el Manejo de Emergencia y Administración de Desastres (NMEAD), sin embargo, te llaman cuando el problema lleva cuatro días y el “peo sigue atora’o”. Cuando no hay salida, cuando solo quedan las migajas.

Nino, lo que hay son problemas de personalismos y tú eres quien los está pagando. No solo tú. El pueblo de Puerto Rico sufre la irresponsabilidad e ineficiencia de esos que lideran el país.

Creo mucho en la justicia divina. Creo en el karma. Creo en la bondad y creo en la justicia aquí en la tierra. Por eso, estaba confiada en que ibas a terminar siendo el director de NMEAD, pero no. No fuiste tú, sino el señor José Reyes quien asumirá ese puesto.

Sin embargo, seguiste ahí aguantando malos ratos y desilusiones. Con humildad y una sonrisa siempre estabas listo. ¡Hasta ayer en la tarde!

La gobernadora de todos los puertorriqueños, te nombró Jefe de Operaciones de NMEAD. Luego de tantas llamadas, críticas, peticiones de ex funcionarios y del pueblo, ahí estás. Luego de que Carlos Acevedo te denigrara y escondiera, la gobernadora, que juega a ser política, te nombra. 

Lo que tanto yo quería llegó, pero no como quería que llegara. Llegó de la mano del populismo y de tácticas políticas. Tu nombramiento llegó porque Wanda quiso apelar al sentimiento y se la jugó bien fría. Utilizando nuestro amor hacia ti, te nombra demostrando lo cruel y bajo que se puede llegar a caer.

Nino, ¿por qué aceptaste? Wanda no te quiere ahí, sólo te puso para ganar tiempo, para que nos tranquilicemos, para que se nos olvide lo que han hecho; que por cierto todo lo han hecho mal.

¡Y me da coraje! Me molesta lo bajo que pueden llegar a caer los políticos de mi país. Y más coraje me da saber que aceptaste tu misión. ¡Lo ibas hacer de todos modos!

Fuiste el plato de segunda mesa y dijiste que sí. Fuiste escondido en una oficina y dijiste que sí. Fuiste ignorado y dijiste que sí. Y ahora, que todo está mal y nada parece arrancar, te llaman y dices que sí.

Eras la mejor opción para cualquier candidato que ganara este 2020. Y eres la mejor opción porque no importa el candidato que hubiese ganado, siempre vas a trabajar por tu pueblo.

Siempre vas a realizar un trabajo asombroso con personas que de verdad valoren tu experiencia y profesionalismo, pero no. Wanda veló “la güira” y te nombró. Te tiró a los leones porque te harán la vida imposible sin importarles tu grandioso bagaje.

Nino Correa no es político. Nino Correa no se vende, es justo y le gustan las cosas claras. Lamentablemente, el equipo de trabajo con el que cuenta no es así. Nino NO sigue ni está de acuerdo con los grandes intereses de los que hoy mandan; y le van a poner los pies para que tropiece hasta caer.

Ojalá me equivoque, pero estoy segura que esta jugada del gobierno no será buena para ti, mi querido Nino. Aparentemente, la justicia al fin llegó, pero ¿por qué aceptaste? ¿Por qué no aprovechaste y te diste tu lugar?

Lo sé y tú también lo sabes: no eres como ellos y ellos, definitivamente, no son como tú.

¡Ellos no duermen con las botas puestas!