Luego de llorar un poco y darme cuenta que debo decirle a las personas a mi alrededor cuánto las amo, estoy lista para hablarles sobre la película Five Feet Apart. Como ya te tuviste que haber dado cuenta, es una película que nos narra la historia de amor de dos jóvenes que están enfermos, que desde pequeños se la pasan en un hospital porque pueden morir en cualquier momento, que se enamoran. Qué cruel se lee eso, ¿verdad?

Les explico con más calma: cuenta la historia de Stella y Will, dos jóvenes que padecen de fibrosis quística y están ingresados en un hospital buscando la oportunidad de mejorar. Ambos son muy diferentes, pero logran enamorarse aunque estar juntos signifique morir en cualquier momento. Así que Stella pone en práctica la regla de estar siempre a cinco pies de distancia para no contagiarse.

Stella es una chica que ha aprendido a vivir con su enfermedad y espera pacientemente que algún día llegue su transplante de pulmones. Es bonita, positiva, controladora y enseña lo que pasa todos los días con su enfermedad a través de su canal de Youtube. Por otro lado, Will es un chico apuesto, artista, que no le hace caso a las indicaciones médicas, que no respeta su tratamiento y que, como sabe que va a morir en cualquier momento, no le importa nada.

No soy doctora, pero cuando se padece de esa enfermedad, aunque suene ilógico, puedes estar acompañado de personas que no la padezcan pues no hay riesgo de contraer infecciones. Sin embargo, el estar junto o muy cerca a una persona que tenga también esta enfermedad se puede convertir en un arma de doble filo. Por eso la relación de los protagonistas es una imposible.

Volviendo al tema, les decía que lloré. Y aunque no lloré en toda la película, mi corazón se achicaba y sufría cada cierto momento. Sí, esta bien, cuenta una historia de amor imposible, que puede ser predecible, pero cuando sabes cómo contar una historia, eso verdaderamente no importa. ¡Un punto para Five Feet Apart! Además no es un amor imposible porque son de distintas clases sociales o porque su familia no los quiere juntos; hay una base científica donde apoyarse para contar esta maravillosa historia.

Esta pelicula fue dirigida por Justin Baldoni, quien hizo un excelente trabajo. Los actores principales, Haley Lu Richarson, Cole Sprouse y Moises Arias, son los que hacen que esta película sea mucho más que la explicación de la sipnósis. Nos hacen transportarnos hasta su propia piel y le podemos creer que realmente sufren todos los días al poder ver sus cicatrices y lo grave que se ponen en ocaciones.

Algo bueno de esta historia es que no es ese típico amor que se ve en otras películas. Es un amor que realmente nace, porque ellos no pueden verse siempre, no pueden tocarse, ni agarrarse las manos, no pueden besarse o dormir en los hombros de cada cual. Es un amor que nace poco a poco y nosotros podemos entender y creer eso mientras vemos a estos jóvenes en la pantalla grande.

Este largometraje es uno delicado, bonito, cuidado y habla sobre una enfermedad que casi nadie conoce: la fibrosis quística. Además de darnos esa historia de amor entre dos jóvenes enfermos, nos enseña lo que puede pasar cuando NO seguimos las indicaciones médicas que tanto trabajo nos dan. Porque lo acepto, nunca le hacemos caso a los doctores del todo.

Es una película que deben disfrutar aunque no les guste el tema del romance o las historias cursis. Es una película que nos recuerda dónde estamos, lo agradecidos que debemos ser y que nos ayuda a darnos cuenta de muchas cosas en nuestras vidas. Sobre todo, el mensaje final.

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