Veo todos los días tus fotos. Son el sustento que me permite continuar mi día. Las veo en la mañana junto al café, cuando tengo un mal momento en el trabajo y en la noche antes de cerrar mis ojos. Sí, como si se tratase de la declaración más grande de amor, eres lo primero que pienso cuando me levanto y en lo último que pienso, cuando voy a dormir.

Y hablando de dormir, pasé las mejores dos noches de mi vida, durmiendo a tu lado en Ponce. Mis primeras dos noches junto a ti. La primera vez que te siento tan cerca, que te pude oler, que me quedé toda la noche en vela admirando tu fragilidad. La primera vez que sentí nervios y miedo, porque deseaba que todo fuera perfecto.

Te portaste bien. Fluimos o al menos eso noté. Creo que sabías que tenía miedo y actuaste de manera tranquila. No peleaste ni te molestaste, simplemente ahí estabas junto a mí, dejándote amar. No sentí alguna molestia. En vez de ser yo la que planificó todo; todo salió tal y como tú quisiste.

Sabía que estabas pasando por un catarro de esos que te ponen de mal humor. Odias que te toquen la nariz y cada vez que te la tocaba, me mirabas mal, pero luego lo arreglabas con una sonrisa. No puedo negar que lo hacía a propósito, me encanta molestarte para luego darte muchos besos, esos que tanto nos gustan.

¡Ay, el amor! Y sí, he aprendido que el amor es lindo y más cuando tú me lo brindas. Que es válido tener sentimientos cursis y demostrarlos. Que pecamos porque no lo hacemos a diario, que a veces tenemos a nuestros amados al frente y lo damos por hecho, pero se van y ahí es cuando queremos tenerlos.

Por eso, cuando te vi, no dudé en demostrarte siempre mi amor por ti. No dudé en enamorarme a ciegas, en creer en ti por encima de todo. Por eso, cuando te tuve por primera vez en mis brazos no dudé en cantarte, en hacerte una oda. Por eso, cuando te tuve a mi lado en esa cama grande, no dudé en contarte un cuento mientras velaba tus sueños.

Por eso, hoy, día en que cumples cinco hermosos meses, no me canso de agradecerte el amarme, el llegar a mí, el dormir conmigo. Pasé las primeras dos noches de muchas, con mi AHIJADA juntas en un cuarto. Por primera vez, dormí junto a la persona más hermosa que existe, la persona que pelea porque sus dientes están creciendo y le molestan. Dormí por primera vez con esa persona que ama, al parecer, mis cuentos y que deja de llorar cuando le canto melodías de cuna.

Leia Alexandra y tití madrina pasaron jutas las primeras dos noches de muchas que vienen llenas de sueños, cuentos y amor. ¡Felices cinco meses de emoción!

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